Devela UACH-CMIC placa en honor al Ing. Fernando Aguilera Baca en el MBA.
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- Marzo 9, 2026
Un sentido homenaje póstumo al Ing. Fernando Aguilera Baca, diseñador del Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, realizó la Universidad Autónoma de Chihuahua, en coordinación con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, al develar una placa en honor al maestro, director y decano de la Facultad de Ingeniería, cuyas numerosas aportaciones dejaron huella en la comunidad chihuahuense.
Familiares, compañeros, exalumnos, empresarios y universitarios fueron testigos de esta develación que realizó el rector de la UACH, Mtro. Luis Alfonso Rivera Campos y la hija del homenajeado, Ivonne Carolina Aguilera González, en el vestíbulo del Gimnasio MBA.
“Hoy, más que homenajear a un ingeniero, estamos recordando a un calculista de excelencia que puso en alto el nombre de la Facultad de Ingeniería y de nuestra Alma Mater. Con esta obra emblemática donde nos encontramos, colocó a Chihuahua en un plano nacional e internacional”, refirió Rivera Campos.
Luego de aportar algunos datos históricos de la inauguración del MBA, el rector agradeció a los hijos y a la hermana del ingeniero Aguilera Baca por estar presentes en esta ceremonia donde se distingue a un ilustre chihuahuense que siempre será recordado y reconocido por el legado que dejó.
En representación de sus familiares, Ivonne Carolina agradeció a la UACH y CMIC por este homenaje que se hace para honrar la brillante carrera profesional de su padre, un maestro de mente brillante, carácter sencillo y mentor de muchos chihuahuenses, luego de impartir cátedra por 45 años en las aulas universitarias. “Nuestro papá vive en nosotros y su luz continuará brillando por mucho tiempo; como familia nos sentimos muy orgullosos de la huella imborrable que ha dejado en la universidad, en las obras de ingeniería y en las personas que formó. Esta placa representa una muestra de admiración y respeto al creador de este grandioso recinto”, expresó.
El director de la Facultad de Ingeniería, Mtro. Fabián Vinicio Hernández Martínez dijo que la memoria del Ing. Fernando Aguilera Baca sigue presente en esta unidad académica, no solo por el auditorio que lleva su nombre, sino por el legado y la formación de miles de profesionistas; aseguró que su nombre seguirá pronunciándose con gratitud por muchas generaciones más, ya que dedicó su vida a engrandecer esta institución.
El ingeniero civil Fernando Aguilera Baca nació en 1935 en Hidalgo del Parral, Chihuahua; ahí cursó estudios hasta la preparatoria. Fue miembro de la primera generación de egresados de la entonces Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chihuahua. La tesis para obtener el grado de ingeniero versó sobre el diseño y construcción del laboratorio de hidráulica de la escuela. Desde que era estudiante se desempeñó como profesor en la misma escuela —más tarde facultad— actividad que desarrolló por 45 años, impartiendo cátedra tanto de materias de licenciatura como de nivel maestría.
Se desempeñó como director de la Facultad de Ingeniería de 1970 a 1974, separándose del puesto para iniciar sus estudios de maestría en ciencias en la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, New Mexico State University, que concluyó con excelentes calificaciones en 1976. Fue decano de la Facultad de Ingeniería por varios años y miembro del Patronato de la UACH.
Fue un destacado consultor y calculista de diversas obras en todo el Estado de Chihuahua, incluyendo este gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, su réplica en Meoqui, el gimnasio Quevedo y diversos puentes colgantes peatonales y para camiones en varios municipios del Estado. Al inicio de su carrera, fue ingeniero residente en la canalización del río Chuvíscar y el puente del Trébol.
Recibió distintos premios y homenajes, tanto en vida como póstumos, entre otros: el Premio Tomás Valles Vivar en Ciencia y Tecnología, el premio al Ingeniero del Año de la Confederación de Ingenieros Civiles del país, diploma de honor por parte de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos y la UACH.
Falleció en la ciudad de Chihuahua el 26 de febrero de 2003. Fue maestro de 45 generaciones, en quienes dejó una huella profunda y un ejemplo de integridad y calidad profesional.